La proximidad de éstos “chichimecos de guerra” hizo que los TOTONACAS “mansos” no se establecieran en grandes poblaciones y fuera reducido el número de ellos, su actividad fundamental consistía en la caza de la cual obtenían su alimentación, así como de algunas plantas silvestres.
Moctezuma Ilhuicamina sometió al imperio Tenochca la provincia de Xilotepec
a la llegada de los españoles, consistía en codornices, conejos, liebres y
otras aves de caza.
LOS JONACES
Los JONACES, fue el grupo humano que se estableció en esta región y que luchó por sobrevivir, con los rasgos culturales y valores propios de su étnia.
Junto con los PAMES y los XIMPECES, pertenecieron muy posiblemente al tronco lingüístico OTONANGUE y dentro de él, la familia de los OTOMIANOS. Sin embargo, sus características culturales de pueblo “cazador-recolector”, lo hacían muy semejante a los grupos Chichimeca de Aridoamérica, en contraste con el estilo de vida de los Otomíes del Valle del Mezquital y de otros grupos estríctamente Mesoamericanos.
Los rebeldes indómitos Jonaces, que en su idioma quiere decir “Come Caballo”, se establecieron principalmente en las Trincheras y Adjuntas, parajes inmediatos a este “REAL DE MINAS”. El exterminio de los Jonaces fue hacia mediados del siglo XVIII.
CONQUISTA
Aunque la sumisión de Tenochtitlán por las armas españolas, implico de inmediato el sometimiento de Xilotepec, la región de Zimapán quedó definitivamente bajo el dominio de los españoles en el año de 1522, cuando el propio Hernán Cortés pasó por la región rumbo a la conquista del Pánuco.
ÉPOCA DE LA COLONIA
Zimapán, durante la segunda mitad del siglo XVI, formó parte de la Alcaldía Mayor de Xilotepec; la antigua provincia Otomí fue encomendada al conquistador Juan Jaramillo (esposo de la célebre Malinche) y posteriormente se dividió entre Francisco de Velasco y Luis de Quezada. Los naturales de Zimapán tributaron a dichos encomenderos. Siguiendo a Murguía en su relación, las minas fueron descubiertas en 1575, lo que originó que algunos españoles procedentes de Xilotepec, en busca de rápida fortuna; llegasen a poblar el área de San Juan Zimapán, lugar donde levantaron las primeras haciendas de beneficio; En 1579 las minas se localizaban en Tolimán, Monte y Santiago, las dos primeras en lugares dificultosos para su exploración y para la saca de metales, pues las bestias no podían llegar a ellas por lo abrupto del terreno; las de Tolimán estaban próximas a Cerro Gordo, asiento de metales de fundición sobre abundancia de plomo y hay algunas de sólo plomo y de poquita ley de plata, hay mucha margarita , alcahol y mineral de caparrosa.
Lo accidentado del terreno, la escasez de alimentos, de la mano de obra indígena y el peligro de los Jonaces y Pames, planteó una situación difícil para la explotación de las minas.
Diversos mandamientos de los virreyes Martín Enríquez, Lorenzo Suárez de Mendoza y Luis de Velasco, correspondientes a los años de 1579 a 1591, fueron mandados a los alcaldes mayores de Xilotepec, Itzcuinquitlapilco e Itzmiquilpan, con el propósito de proporcionar indígenas y artesanos (carpinteros y albañiles) para la explotación de las minas de Zimapán, algunas de las cuales para 1580 ya habían sido abandonadas. De éstos mandamientos se desprende que entre los primeros descubridores de las vetas, a Tomás Valencia, Agustín Leardo, Nicolás de Melgar y Juan Pérez de Ataguren.
En Marzo de 1585 los Chichimecos Jonaces atacaron San Juan Zimapán, habiendo sido rechazados por los habitantes, quienes sufrieron la pérdida de 12 indios y un español; dando lugar a los regidores y comisarios de la ciudad de México, a través de Juan Velásquez de Salazar y Alonso Valdez lograron en el tercer concilio el exterminio “a sangre y fuego” de los Chichimecas bárbaros. Esta campaña la había iniciado el cacique indio de Xilotepec, Don Nicolás de San Luis, desde 1577 en que recibió el nombramiento de capitán y titulo de hijodalgo, habiéndose terminado dos siglos más tarde por Don José Escandón. Conde de la Sierra Gorda.
A partir del siglo XVII, Zimapán pasó a ser Alcaldía mayor, habiendo aumentado su importancia minera al ser descubierta la célebre mina LOMO DE TORO por el indígena Lorenzo Labra en el año de 1632; la situación de éste yacimiento impidió su fácil explotación y fue abandonada pocos años después, habiéndose vuelto a explotar gracias a la actividad del español Antonio Aguilar; la ley de ésta mina, para el año de 1729, era de 4 onzas de plata por quintal
LOS PRIMEROS POBLADORES
Para el siglo XVII, el Real de Minas de Zimapán contaba con 820 familias indígenas y 200 familias de españoles, mestizos y mulatos, administrados, en lo político, por un alcalde mayor, un gobernador y una república de indios, en lo espiritual, por un cura clérigo; Teniéndose al bachiller en teología y cánones Bernabé Ruíz Venegas, como el más antiguo de los curas que tuvo Zimapán. Además, existía Caja Real encargada de recolectar los derechos de las platas reales.
En el último tercio del siglo XVIII, el primer Conde de Regla Pedro Romero de Terreros, adquirió los derechos de explotación sobre la mina Lomo de Toro, de la que sacaba anualmente 3000 toneladas de mineral que transportaba a lomo de mula hasta su Hacienda de regla para su beneficio.
EVANGELIZACION
La evangelización de los naturales de Zimapán tuvo dos épocas: la Primitiva, realizada por los frailes agustinos en la segunda mitad del siglo XVI y, la efectuada posteriormente por las misiones franciscanas de los colegios apostólicos de México y de Pachuca, a principios del siglo XVIII.
Conforme a la relación de Murguía, en 1759, los frailes agustinos de Actopan se encargaban del adoctrinamiento de los indígenas y contaban con tres pequeñas iglesias en los pueblos de Santiago, San Pedro y San Juan (el actual Zimapán fundado por los españoles en el año de 1575, al descubrirse las minas), a donde acudían no más de 400 indígenas, pues “dicen los naturales –afirma Murguía- que no ha habido más gente que ahora, y que se han ido poblando poco a poco. Están recogidos y poblados en los dichos tres pueblos…”
GUERRA DE INDEPENDENCIA.
Obligado Julián Villagrán a refugiarse en la región del Doctor desde Diciembre de 1819, pronto emprendió numerosas incursiones tratando de apoderarse de Zimapán y promoviendo, en la región, la formación de pequeñas guerrillas insurgentes. Zimapán, como Real de Minas, contaba con bastante número de españoles que se aprestaron a la defensa de sus intereses y formaron sus cuerpos de resistencia que encabezaba Don Celedonio Salgado, cura de Jacala y Don Idelfonso de la Torre.
El 27 de Junio de 1811, Villagrán al mando de 400 hombres intentó apoderarse de Zimapán sin lograrlo, debido a la resistencia que durante cinco horas mantuvo la guarnición realista y los vecinos capitaneados por el cura Salgado; Villagrán se retiró, ordenando incendiar las haciendas de beneficio y las casas de los suburbios; así mismo dispuso que las guerrillas locales mandadas por Matias Vizueth y Juan Trejo, procedieran a obstruir los caminos impidiendo la introducción de víveres; el 5 de Septiembre, el cura Salgado logró derrotar en Guadalajara a la guerrilla de Vizueth y Trejo, a quienes aprehendió y ejecutó, ordenando que fuesen decapitados y expuestas sus cabezas para “escarmiento de los demás”. Después de tres meses de sitio, a fines de Septiembre, Villagrán se posesionó de la población, procediendo a incautarse los ganados, cereales y siembras de los habitantes; trabajó una mina de plata cuyo producto empleó en acuñar monedas; Algunos historiadores asientan (entre ellos Lucas Alemán) que la acuñación tenía la leyenda “Julián I, Emperador de las Huastecas”.
El dominio de Villagrán fue absoluto y se extendió de Zimapán hasta Cadereita, Mineral del Doctor, San Juan del Río y Huichapan; entre sus principales guerrilleros sobresalían: Don José Manuel Correa, cura de Nopala, Casimiro, indígena de El Cardonal; José Felipe Aya, José Antonio Trejo y su hijo Francisco Villagrán el “Chito”.
Todavía en Noviembre de 1811 el realista Ildefonso de la Torre luchaba en contra de Villagrán y así, el 5 del mismo mes, lograba derrotar a Vargas en Tolimán; Al día siguiente batía a los insurgentes en San Miguelito, pero fue obligado por Chito Villagrán y el cura Correa a refugiarse en Cadereita, donde fue totalmente destrozado. En Octubre de 1812, acudió Villagrán al ataque de Ixmiquilpan, aprehendido por el Lic. Ignacio López Rayón, sin que sus tropas interviniesen en la acción, lo que le valió la crítica severa, pero justa, del Presidente de la Junta de Zitácuaro y la separación del notable y olvidado cura de Nopala, José Manuel Correa.
Desde Septiembre de 1811 hasta mayo de 1813, Villagrán logró mantenerse al abrigo de las tropas realistas en la región de Zimapán, acumulando grandes provisiones, ganado, cereales, plata, etc., y extendiendo su influencia hacia la Huasteca.
El 3 de mayo de 1813, el realista teniente coronel Pedro Monsalve atacó la población de Huichapan defendida por Chito Villagrán, logrando apoderarse de la plaza después de encarnizada y heroica resistencia, habiendo caído en su poder el jefe insurgente. Monsalve hizo que Chito le escribiera a su padre proponiéndole el indulto para ambos si entregaba a Zimapán y se presentaba con toda su gente, Don Julián se negó a ello, su hijo fue fusilado el día 14 de mayo.
De inmediato los realistas se aprestaron a combatir a don Julián, bajo las ordenes del coronel Cristóbal Ordoñes; El primer combate se efectuó el 30 de mayo en la barranca del
río Ajibes, cuya sima se encontraba al mando de Monsalve, dispersándose las tropas de Villagrán al combate, siendo perseguidos hasta la hacienda de Sigáis, lugar en donde se tuvo noticia de que Villagrán había salido de Zimapán ordenando que se quemara la población y se pasara cuchillo a sus habitantes; Monsalve, apresuradamente se dirigió a Zimapán donde fue recibido con regocijo el 31 de mayo, al siguiente día atacó a Villagrán en su campamento del cerro de San Juan, donde nuevamente los insurgentes se desbandaron dejando abandonados 30 cañones y gran cantidad de municiones.
Mientras esto acontecía, varios jefes de Villagrán se indultaron: José Antonio Trejo se presento con 400 hombres y 27000 cabezas de ganado menor, lo que le valió para que Ordoñes le conservara el mando de capitán y el mando de su tropa, poniéndolo a las ordenes del indio José Arturo, natural de Remedios que se significo por su oposición a Villagrán y obtuvo del jefe realista, el grado de capitán y comandante de todos los indios de la región. También indultase a Casimiro Gómez al ser atacado por Rafael Casasola en el cerro de las minas, presentándose con más de 2000 hombres, 6 cañones, 8300 granadas de mano, algunos fusiles y 45 banderas. Villagrán se había refugiado con pocos hombres en San Juan Amajaque, pero José Felipe Maya a fin de ganarse el indulto dió aviso a Casasola del sitio en que se encontraba su jefe, siendo aprehendido en la madrugada del 13 de Junio y fusilado por orden expresa del Virrey Calleja, en unión de 22 de sus hombres en la hacienda de Xilitla, el 21 de Junio. Al terminarse esta campaña, Zimapán estaba reducido a la más absoluta miseria, quedando en pie, únicamente el centro de la población; Desde entonces hasta la promulgación del Plan de Iguala, permaneció fiel al gobierno realista sin que sus minas rindieran producto alguno.
En Marzo de 1821, el presbítero Dr. José Antonio Magos, procedente del Mineral del Doctor, se apoderó de Ixmiquilpan proclamando el Plan de Iguala: al salir rumbo a Zimapán, en el trayecto, fue derrotado por el coronel realista José María Novoa, quien el 7 de junio se rindió en San Juan del Río a las tropas Iturbidistas de Parrés, Bustamante y Quintanar.
El 1 de Junio, Iturbide dio ordenes a Don Anastasio Bustamante para que se apoderara de Zimapán, donde sólo había 45 hombres de guarnición, y recoger los caudales, armas y municiones que hubiera, lo que hizo Bustamante, entrando a Zimapán el 19 del mismo mes.
MÉXICO INDEPENDIENTE
Desde 1824, al imponerse en México la República Federal, Zimapán figuró como Distrito del Estado de México; a partir del 7 de junio de 1862 figuró con la misma categoría política formando parte del Segundo Distrito Militar del Estado de México, que paso a ser, el 15 de enero, el Estado de Hidalgo.
Terminada la Guerra de Independencia, poco a poco las minas de Zimapán volvieron a ser explotadas con grandes dificultades, sobre todo por la falta de vías de comunicación y del combustible necesario para el beneficio; sin embargo, de 1830 a 1840, Zimapán producía más de 200 barras de plata anualmente. Como dato curioso es de consignarse que en el año de 1802 el mineralogista Andrés del Río descubrió varios “ópalos de fuego” en Zimapán, mismos que dio a conocer en Europa a el Barón de Humboldt y cuya imposición fue analizada por Klaporth y consiste en: Sílice 92%, Peróxido de Fierro 0.25% y Agua 7.75%.
En el año de 1844 el inglés John Hahn estableció en la Encarnación una fábrica de fundición de fierro que dio trabajo a mucha gente, contando como materia prima el imponente Cerro de Cangandhó, masa de fierro magnético de un rendimiento de 70%.
Durante la Guerra de Reforma, la región de Zimapán estuvo sometida a la influencia de las tropas conservadoras del general Tomás Mejía que tenía como centro de operaciones la Sierra de Xichú, contando en Zimapán con la ayuda del conservador Sóstenes Mandujano; sin embargo, varias guerrillas liberales comandadas por Catarino Fragoso, Sóstenes Vega, León Ugalde y Joaquín Martínez incursionaban tenazmente por la comarca.

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